miércoles, 26 de agosto de 2015
miércoles, 24 de junio de 2015
miércoles, 27 de mayo de 2015
No educas cuando impones tus convicciones , sino cuando suscitas convicciones personales.
No educas cuando impones conductas, sino cuando propones valores que motivan.
No educas cuando impones caminos, sino cuando enseñas a caminar .
No educas cuando impones el sometimiento, sino cuando despiertas el coraje de ser libres.
No educas cuando impones tus ideas, sino cuando fomentas la capacidad de pensar por cuenta propia.
No educas cuando impones el terror que aísla, sino cuando liberas el amor que acerca y comunica.
No educas cuando impones tu autoridad, sino cuando cultivas la autonomía del otro.
No educas cuando impones la uniformidad que adocena, sino cuando respetas la originalidad que diferencia.
No educas cuando impones la verdad, sino cuando enseñas a buscarla honestamente.
No educas cuando impones un castigo, sino cuando ayudas a aceptar una sanción.
No educas cuando impones disciplina, sino cuando formas personas responsables.
No educas cuando impones autoritariamente el respeto, sino cuando lo ganas con tu autoridad de persona respetable.
No educas cuando impones el miedo que paraliza, sino cuando logras la admiración que estimula.
No educas cuando impones información a la memoria, sino cuando muestras el sentido de la vida
René Trossero
No educas cuando impones conductas, sino cuando propones valores que motivan.
No educas cuando impones caminos, sino cuando enseñas a caminar .
No educas cuando impones el sometimiento, sino cuando despiertas el coraje de ser libres.
No educas cuando impones tus ideas, sino cuando fomentas la capacidad de pensar por cuenta propia.
No educas cuando impones el terror que aísla, sino cuando liberas el amor que acerca y comunica.
No educas cuando impones tu autoridad, sino cuando cultivas la autonomía del otro.
No educas cuando impones la uniformidad que adocena, sino cuando respetas la originalidad que diferencia.
No educas cuando impones la verdad, sino cuando enseñas a buscarla honestamente.
No educas cuando impones un castigo, sino cuando ayudas a aceptar una sanción.
No educas cuando impones disciplina, sino cuando formas personas responsables.
No educas cuando impones autoritariamente el respeto, sino cuando lo ganas con tu autoridad de persona respetable.
No educas cuando impones el miedo que paraliza, sino cuando logras la admiración que estimula.
No educas cuando impones información a la memoria, sino cuando muestras el sentido de la vida
René Trossero
sábado, 23 de mayo de 2015
Educar refiere a la actividad a través de la cual se podrá desarrollar las facultades intelectuales y morales de un indivAunque
no únicamente entonces educar será enseñarle a un niño cuanto es 2 + 2 o
cual es la capital de Francia y a cual de los continentes pertenece
esta, sino que además educar puede ser dirigir, adiestrar e instruir a
alguien con respecto a cuestiones que nada tienen que ver con los
saberes y la ciencia, por ejemplo, educar a alguien sobre cómo superar
obstáculos en la vida o sobre cuáles son aquellos comportamientos que
rozan la mala conducta y cuales son aquellos que habrá que seguir si se
quiere ir por el camino de la corrección y la gentileza.
En
tanto, también, la acción de educar puede estar destinada a un objeto o
elemento concreto, por ejemplo educar el ojo si es que se está
trabajando en el diseño de modas porque, por supuesto, en esta área, el
buen ojo a la hora de elegir telas, accesorios, resultará fundamental
para conseguir destacarse por sobre el resto.
Cuando alguien
lleva a cabo la acción de educar a otro podrá ver materializada su
actividad a través de cambios, emocionales, intelectuales y sociales,
que indefectiblemente se producen en el sujeto que recibe la educación
en cuestión. Obviamente, dependiendo de la efectividad, las ganas y las
estrategias empleadas en ese proceso es que puede ser que aquello que se
aprendió perdure toda la vida o bien que se olvide fácilmente, si es
que no se reforzó oportunamente.
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